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Una habitación propia
Cabeza visible del Grupo de Bloomsbury ―una de las generaciones de intelectuales más brillantes de la cultura británica― y novelista con un aura casi mítica, Virginia Woolf también fue una maestra del ensayo. La frase que da título a este libro, «una mujer necesita dinero y una habitación propia para dedicarse a la literatura», generó gran controversia en su época y se ha malinterpretado hasta la extenuación. Donde unos vieron elitismo, Woolf quería reivindicar la figura de la mujer empoderada a través de sus escritos y de su independencia económica, como primer paso hacia la realización plena. Woolf se convirtió así en la autora de referencia de la segunda ola del feminismo, y nos ofrece una lectura intensa y emocionante que se ha convertido en un clásico contemporáneo.
Virginia Woolf (1882 - 1941) fue una de las figuras centrales del modernismo literario del siglo XX. Hija del crítico e historiador Leslie Stephen, creció en un entorno profundamente intelectual que marcó su formación desde muy joven. Pronto se convirtió en una de las voces más influyentes del llamado Grupo de Bloomsbury, un círculo decisivo en la renovación cultural británica, donde desarrolló su interés por el feminismo, la experimentación estética y nuevas formas de narrar la experiencia interior.
Durante la década de 1920 fundó junto a Leonard Woolf la editorial Hogarth Press, desde la que impulsó tanto su propia obra como la de autores clave de su tiempo. Novelas como La señora Dalloway y Al faro transformaron la narrativa contemporánea por su exploración de la conciencia y del tiempo subjetivo. En 1941, tras varios episodios depresivos agravados por el contexto de la Segunda Guerra Mundial en Reino Unido, se quitó la vida. Su obra sigue siendo una referencia imprescindible de la literatura moderna.